Los mexicanos no necesitamos más broncas, con las que tenemos es suficiente como para ocupar todo nuestro tiempo y creatividad a fin de resolverlas lo mejor posible para todos.
Esto viene a cuento por el último round verbal entre el presidente mexicano en turno, y Hugo Chávez, mandatario de Venezuela.
Resulta que Felipe Calderón en su gira por Europa dijo: “Muchos países en Latinoamérica han elegido mirar hacia el pasado, y entre sus decisiones más dañinas buscan nacionalizaciones, expropiaciones, control estatal de la economía y autoritarismo...Los mexicanos han decidido mirar hacia el futuro y fortalecer la democracia, los mercados y la inversión''. Y sentenció que los países latinoamericanos deben elegir un camino de democracia y libre mercado, bajo riesgo de rezagarse con respecto a sus competidores en el resto del mundo si no lo hacen.
Agregó que al fortalecer el estado de derecho y atraer inversiones, México se convertirá en una de las mayores economías del mundo en los próximos decenios; explicó además que mientras ''varios países en Latinoamérica están actuando contra la inversión extranjera... nosotros pensamos todo el día, todos los días, cómo podemos atraer más inversión a México''.
Sin mucho recato y menos prudencia les dijo a los posibles inversionistas, en un afán de atraerlos, nosotros somos los buenos y aquellos los malos, vengan acá, encontrarán negocio, estabilidad, apertura, seguridad, etc. etc. El caso es que en ese afán utilizó la estrategia de demeritar a sus homólogos que han tendido hacia la izquierda.
Lo primero que habría que señalar es que aunque sea un presidente electo no puede ni debería hablar a nombre del pueblo mexicano, porque para empezar las estadísticas electorales lo colocaron muy lejos de tener el apoyo mayoritario; empezó su mandato como un presidente débil y a dos meses de entrar en funciones sigue siéndolo. ¿Cómo puede afirmar que “los mexicanos decidimos esto y aquello”?
Por otra parte ¿no es cierto que cada nación soberana tiene el derecho de organizarse políticamente a su absoluta arbitrio? ¿Qué tiene que criticar Felipe Calderón, a nombre de los mexicanos a los gobiernos argentino, boliviano y venezolano? Ellos y sus pueblos pueden decidir lo que a ellos les interese y convenga, si se equivocan ellos tendrán las consecuencias, si les va bien ellos gozarán de los beneficios; son sus decisiones, sus acciones o incluso sus omisiones si fuera el caso. Si como sociedades civiles ellos permiten excesos políticos, dictaduras personales, virajes hacia uno u otro extremo ideológico, es un asunto de ellos a fin de cuentas.
Que nuestro presidente se ufane del libre mercado, la democracia y el estado de derecho y quiera ostentar con ello un liderazgo que no tiene, ofende a los enormes contingentes de pobres que recibieron un aumento de menos de dos pesos en el salario mínimo, ofende a quienes ni siquiera esa percepción alcanzan y se trata de millones; se le olvida que en ese “libre mercado” existen monopolios increíbles e inviables en cualquier democracia, como es el caso de las telecomunicaciones y los medios electrónicos de comunicación; ofende también a los miles de victimas de la impunidad de nuestro sistema de justicia.
Felipe Calderón debería ocuparse de las muchas broncas que tenemos los mexicanos y no andar buscando camorra en casas ajenas.
FC debería ocuparse de las broncas que tenemos y no andar buscando camorra en casas ajenas.