8ª Campaña de Limpieza de la Meseta P´urhépecha (I)
Francisco Martínez-Nahuatzen
Aún estamos en invierno y las altas temperaturas no se han hecho esperar. No sólo en áreas bajas, como Sahuayo, Los Reyes y Zamora (circunscribiéndonos al noroeste de Michoacán), sino que el calor no está respetando las altas; como lo puede experimentar desde ya quien se decida a dar una vuelta por los pamatácuaros , tancíctaros y nahuátzenes de la Sierra. No cabe duda, tantos siglos de irresponsable deforestación, de cambios absurdos en el uso del suelo, de contaminación ambiental generalizada, auguran desde ya una temporada de estiaje cuyas consecuencias nos pueden deslizar aún más a los umbrales de un deterioro regional tal, que se torne irreversible. Lo que, en cuanto toca a quienes habitamos estas áreas, será un pecado social. Y para todos, un ecocidio.
Porque el deterioro ecológico regional no radica en un simple estadio, sino en los resultados de la constante degradación de las relaciones entre los procesos sociales y los ecosistemas naturales, que ha llevado a la presente vulnerabilidad de nuestras geografías física y humana. Y es que todos nos hemos estado pasando por el arco de la ignominia que la Meseta P´urhépecha posea limitaciones. Como toda madre. Necios, como los becerros viejos, no nos queremos despegar de la ubre. Se nos olvida que si bien aún ocurren precipitaciones promedio superiores a los 1200 mm anuales, éstas caen durante pocos meses y en unos instantes se infiltran, habida la alta permeabilidad de sus suelos. Lo que aunado a la recurrencia creciente de heladas y granizadas, contribuye a que el noroeste del Estado se haya convertido en una zona frágil y de alta siniestralidad. De ahí que sea ya muy difícil frenar los procesos de deterioro.
Hoy en día contamos mucho menos recursos boscosos que hace, digamos, 40 años. Y los que aún permanecen, son de mucho menor calidad. Especies endémicas, como el tsitsiuiri, prácticamente han desaparecido. La erosión, como lo saben muy bien los ladrones de suelo que regentean las ladrilleras de Ruiz Cortines, de Los Nogales y de Uruapan, está creciendo de manera progresiva. En tanto, la actividad agrícola decrece y crece la tendencia poblacional. Lo que debería apurarnos a todos. No olvidemos que la Meseta P´urhépecha, lo aceptemos o no, influye determinantemente en el equilibrio ambiental de las cuencas adyacentes. Esta zona es tan importante en el conjunto regional, que lo que la perturbe termina por afectar a los que todavía no se han dignado voltear para acá. Y me refiero a las Instituciones Civiles y Educativas de Zamora, Uruapan, Apatzingán, La Piedad, etc. Y a sus Presidentes Municipales. También, a sus líderes sociales.
¿No lo creen? Baste mirar cómo, paradójicamente, el crecimiento económico de los asentamientos urbanos a lo largo y ancho de las cuencas de los ríos Tepalcatepec, Itzícuaro, Cupatitzio, Duero y del Lago de Pátzcuaro y Ciénaga de Zacapu, no han dejado de repercutir negativamente, en cuanto inducen una mayor explotación y deterioro de los recursos de la Sierra P´urhépecha. Y si a este fenómeno sumamos el que también quienes la tienen por matria no sólo no han dejado de prestarse al juego, sino que se montan en la terquedad al echar su granito de arena y no presentar una batalla frontal contra los incendios forestales, contra los talamontes, contra los ladrones de su cubierta edáfica, contra las trasnacionales que contaminan su paisaje, contra los grandes explotadores de sus acuíferos asentados en el valle de Apatzingán, etc.; entonces la situación se agrava.
Que no quede para echar en saco roto, entonces, que el equilibrio ambiental de las regiones aledañas a la Sierra depende, en gran medida, de lo que en estas tierras suceda. O no permitamos que suceda. O hagamos que suceda. De ahí que a ambos actores, t´uríxiecha y p´urhépecha, nos obligue instrumentar políticas de desarrollo integral, tendientes a contrarrestar los efectos negativos que no ha dejado de producir, sea el crecimiento anárquico de ciudades como Zamora y Uruapan o sea la expansión irracional del cultivo del aguacate y de la agricultura comercial; así como la estúpida desmemoria de que los recursos forestales han sido, son y deberán continuar siendo los articuladores de la dinámica socioeconómica de la Meseta P´urhépecha.
 

 

 

 

 

 

 
 
 
• Principal • Portada semanal • Quiénes somos • Contáctanos

Noticias
Sur
Procasa
Apple iTunes 
Direct2Drive 
Alibris