“Yo vivía muy tranquila, valoraba estar en el pueblo que vio nacer a mis abuelos, a mis padres, a mi esposo, a mi hijo y a mí misma, disfrutaba de trabajar, comer en familia, ver crecer a mi hijo; hoy, sin embargo, desearía estar en cualquier lado, menos aquí, el miedo se nos ha metido hasta la médula de los huesos”. Eso dijo hace un par de meses una ex compañera universitaria que vive en uno de esos pueblos de la tierra caliente michoacana, donde todavía se encuentran playas vírgenes y hermosos parajes que últimamente no se disfrutaban, el temor de andar en calles y caminos peligrosos había truncado todo gusto de pasear, visitar parientes y amigos o emprender cualquier negocio.
Allá por el mes de septiembre, como presidente electo, Felipe Calderón, en una de sus visitas a Michoacán, en el Teatro Morelos de la ciudad de Morelia y como respuesta al horroroso caso de los cinco decapitados en el bar “Sol y Sombra” de Uruapan, dijo: "Tenemos el impostergable deber de rescatar la vida pública de México y de Michoacán, por eso manifiesto mi disposición y le transmito desde aquí al gobernador Lázaro Cárdenas a que desde el gobierno federal enfrentaremos juntos, de manera coordinada y eficaz, estas expresiones de barbarie y delincuencia que no sólo lastiman a Michoacán, sino a todo México; me preocupa esta ola de violencia y desenfreno que se observa como consecuencia de la forma impune en que se conduce el crimen… no tenga México y Michoacán la menor duda de que voy a apoyar con toda la fuerza de la Federación al gobierno encabezado por Lázaro Cárdenas en su lucha por rescatar la seguridad de los mexicanos…Lamento mucho que la delincuencia organizada le arrebate la paz y tranquilidad a nuestra gente, mientras la delincuencia está bien organizada, las policías de todos los órdenes de gobierno están bien desorganizadas. No puede escapar a nuestro juicio la acción impune y de terror de la delincuencia organizada…”
Así nació el Operativo Michoacán, como uno de los primeros y contundentes actos de gobierno de Calderón, en el que participan además de las Fuerzas Armadas, la Policía Federal Preventiva y la Agencia Federal de Investigación. En días pasado, en Apatzingán, el Presidente, Calderón recibió el parte donde se le informa la detención de 80 personas; la destrucción de 5 mil 23 plantas de marihuana en 540 hectáreas, de 629 kilogramos de marihuana, de 151 kilogramos de semilla de marihuana y de 4 kilos de semilla de amapola; así como el decomiso de 127 armas, 32 mil 800 cartuchos, 41 granadas, 35 vehículos, 19 mil 341 pesos y 2 mil 321 dólares.
La gente de trabajo se manifiesta de acuerdo al Operativo en Michoacán y en todo el país sienten la mano firme y perciben que el gobierno se preocupa por la seguridad pública y que invierte recursos en ello. Si bien, desde una óptica realista y estricta, es preciso reconocer que habrá de hacerse más que un Operativo para regresarle la seguridad a la ciudadanía, no obstante se percibe un gobierno federal cercano a la gente y sus necesidades. Además, es preciso crear confianza hacia el exterior también. ¿Cómo fomentará Calderón la creación de empleos frente al horror de los empresarios al ver rodar cabezas en lugar de incentivos y certeza jurídica? Seguridad pública, certeza jurídica y economía son un todo orgánico íntimamente ligado. Si queremos un México competitivo debemos trabajar en cada uno de estos ejes de una manera incisiva, permanente e inteligente; el desorden es grande, pero sin duda, si no nos apartamos de esta línea, podremos ver resultados.
Seguridad pública, certeza jurídica y economía son un todo orgánico.