Muy concurrida fiesta en honor del Divino Niño
* Este año la asistencia superó a los anteriores * La fe que se queda en gritos y aplausos es vana: Pbro. GDR * El amor al Divino Niño tiene que purificarse * Avance sustancial en la obra material
 
 
 
Con una asistencia de fieles mucho mayor a la de años anteriores, el domingo pasado se celebró la fiesta del Divino Niño Jesús en su ya casi terminado templo ubicado en el fraccionamiento San José, en el oriente de esta ciudad, templo que lució enormes arreglos de flores naturales.
El espacio del templo fue insuficiente para recibir a los miles de devotos del Divino Niño procedentes de los distintos rumbos y estratos sociales de la sociedad así como de un creciente número de comunidades y poblaciones vecinas.
La celebración central de la fiesta consistió en una muy concurrida misa de función oficiada por el Pbro. Gerardo Díaz Rosas, vicario de la parroquia La Divina Providencia a la que pertenece el templo del Divino Niño. La misa fue a las 12:00 horas.
En la homilía, el padre Gerardo se refirió al sentido de la celebración y destacó el hecho de que la religiosidad popular es buena pero debe purificarse y estar cimentada en la fe.
Señaló que el signo de la fiesta es la comunidad. Que el misterio del Divino Niño congrega a su pueblo para celebrar la fiesta.
Añadió que uno de los signos de comunidad, signo de fe y de amor, es la reunión de la gente pero advirtió que celebrar una fiesta religiosa no puede quedar solamente en arreglos florales, que de suyo es parte de la fiesta.
Añadió que la fiesta religiosa no puede quedar tampoco en gritos, vivas y aplausos. “Si todo queda en aplausos, en gritos, es una fe vana, seca, que no sirve para nada”, advirtió.
Explicó que el pueblo tiene muchas formas de manifestar su fe, que forman parte de la religiosidad popular. Que la religiosidad popular es buena, no se puede quitar pero, insistió, si queda en eso todo se vuelve vano.
Esa forma de expresar la religiosidad, agregó, tiene que llevar a otra dimensión, a una religiosidad más sana, más sólida. Que el cristiano debe mostrar amor, fe, esperanza y caridad, porque de otra manera la sola fe no sirve para nada porque, precisó, lo que avala la fe son las obras que el cristiano realiza.
Señaló que lo anterior debe llevar a ser cristianos más sinceros, no cristianos con intereses materiales y agregó que el amor al Divino Niño tiene que nacer del corazón y tiene que manifestarse en su Iglesia, en el apoyo a los demás.
Enfatizó el P. Gerardo que si el amor al Divino Niño no es para servir a los demás todo queda en una fe hueca, sin frutos.
Por ello, precisó, el amor al Divino Niño tiene que ser cuidado, purificado. “Para eso estamos aquí los sacerdotes, para que ese amor no se vaya por otro camino”.
Expresó que la creciente devoción al Divino Niño debe hacer a los devotos crecer como auténticos cristianos, no cristianos en apariencia, sino cristianos sólidos, convencidos, con un corazón sincero, “no que busquen en el Divino Niño otros intereses, sino que luchen por el bien común, por la paz, por la dignidad de la persona, por la unidad. Ese es el auténtico cristiano”.
Abundó en el sentido de que la fe en torno al Divino Niño se tiene que seguir purificando en acciones concretas de la vida diaria pues de lo contrario todo lo que se haga no lleva a nada.
Pidió a los presentes prometer delante del Divino Niño la purificación de los signos de la fiesta y que sirvan para crecer y alimentar una fe más sólida mediante obras de caridad que son los que deben dar testimonio de amor al Divino Niño.
Durante las ofrendas, decenas de personas presentaron ofrendas de diverso tipo, desde arreglos florales hasta ofrendas en dinero para la obra material del templo, sin faltar fieles, entre ellos buen número de niños, que llevaron juguetes para el Divino Niño.
Al final de la misa, como ya es tradición, el sacerdote bendijo colectivamente cientos de reliquias, imágenes y objetos referentes al Divino Niño.
Antes de la misa de función arribó al templo del Divino Niño una numerosa peregrinación integrada por fieles de diversos puntos de la parroquia de La Divina Providencia. La peregrinación, que llegó con la imagen del Divino Niño, estuvo acompañada por grupos de danza y una banda de música.
Después de la misa el P. Gerardo encabezó una procesión con el Santísimo y con la imagen del Divino Niño por las calles que rodean su templo en el fraccionamiento San José. Gran cantidad de fieles participó en la procesión y otros muchos la presenciaron desde las banquetas. Al final dio la bendición con el Santísimo.
Cabe señalar que la devoción al Divino Niño ha ido en constante crecimiento y se extiende cada vez hacia una zona más amplia de la región de donde todos los domingos pero principalmente durante la fiesta acuden miles de peregrinos. Sólo de Tangamandapio este año llegaron 5 camiones con peregrinos.
Como lo diera a entender el P. Gerardo durante la misa, la devoción al Divino Niño está impregnada de muchas expresiones de religiosidad popular.
Los devotos llevan el día de la fiesta al Divino Niño cientos de veladoras y decenas de arreglos florales que depositan ante el altar.
La imagen del Divino Niño, cuya veneración comenzó en Colombia, llegó hace años al templo parroquial de la Divina Providencia, de donde fue llevada a la capilla de Fátima.
Como la capilla resultó insuficiente ante la creciente veneración popular, hace alrededor de 3 años se inició en el fraccionamiento San José, al poniente de la ciudad, la construcción de un templo para el Divino Niño.
Para la obra material se formó un comité bajo la coordinación de las autoridades de la parroquia. Ese comité ha trabajado en la obtención de recursos para la construcción del templo.
A esta alturas el templo está prácticamente construido. Recientemente se terminó la techumbre que para terminar de pagarla todavía el P. Gerardo está recibiendo donativos. El templo tiene varios anexos como la sacristía, un osario, una colectoría y un módulo de sanitarios con áreas para hombres y para mujeres.
El templo tiene una forma de abanico abierto. La parte más alta, bajo la cual está el altar, se va abriendo hasta terminar sostenida en columnas en la fachada donde se colocan puertas abatibles que permiten, como ocurrió esta vez, que desde el exterior los fieles participen en la celebración de la misa.
Además del terminado del interior queda pendiente la colocación de piso, la colocación de vitrales, algunas de las puertas y otros detalles. (ASR)
 
 

 

 

 

 

 

 
 
 
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