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Consagración de templo en La Calera de la parroquia de Santa Clara
* Encabezó la ceremonia el Sr. Obispo Jesús Sahagún * La obra costó más de un millón de pesos * Sólo un bienhechor aportó más de 500 mil pesos * El alcalde aportó 600 pesos

LA CALERA, Mpio. de Tocumbo.- El pasado 4 de este mes el Sr. Obispo Dn. Jesús Sahagún de la Parra consagró el nuevo y hermoso templo de esta pequeña población perteneciente a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús cuya sede está en Santa Clara.
En la ceremonia de consagración el Sr. Obispo estuvo acompañado por el Sr. Cura Mario Alberto Rodríguez Cázares, párroco de la parroquia del Sagrado Corazón al que pertenece La Calera, así como de sacerdotes invitados, entre ellos el Sr. Cura Melesio Alvarez, de la parroquia de Nuestra Sra. de la Asunción de Tingüindín.


El templo fue insuficiente para recibir a los fieles de esta comunidad así como a fieles que quisieron convivir con ellos en ese día que sin duda será para La Calera un día histórico y un acontecimiento de consagración que probablemente muchos de los asistentes no tendrán oportunidad de volver a ver.
La misa de consagración se efectuó poco después del mediodía. El ritual inició en la puerta de entrada del templo donde el encargado de la obra entregó las llaves al Sr. Obispo quien a su vez la entregó al Sr. Cura Mario Alberto Rodríguez Cázares en cuanto responsable de esta comunidad y de este templo.
Antes de entregar la llave al Sr. Cura, el Sr. Obispo Sahagún de la Parra dio un breve mensaje a la comunidad que hasta ese momento permanecía en el exterior del templo.


Después el Sr. Cura abrió las puertas e inició la procesión de entrada, encabezada por los concelebrantes, un mariachi que solemnizó, quienes participaron en algunas partes del ritual de consagración y la comunidad en general.
Una vez en el interior se procedió a realizar algunos de los signos más importantes de la consagración, con el acompañamiento de música de mariachi. El rito lo inició el Sr. Obispo con la bendición del agua misma con la que luego procedió a la aspersión entre los fieles y los muros del templo.


Siguió la introducción solemne de la Biblia desde la entrada del templo, lo cual estuvo a cargo de Jesús Abarca Andrade y Sra. quienes le entregaron al Sr. Obispo quien a su vez la entregó al Sr. Cura y éste al diácono Oscar Jaime García Martínez quien leyó el Evangelio.
A las Lecturas siguió la homilía durante la que el Sr. Obispo Sahagún de la Parra dijo a la comunidad que el templo es la casa de Dios pero también la de los fieles. “El templo es la casa de nuestro Padre Dios y de nosotros que somos sus hijos, de nosotros hermanos por el bautismo”, precisó.
Dijo a los fieles de esta comunidad que el templo está llamado a ser el corazón de su pueblo, el sitio al que irán a rezar, a hacer oración, a hablarle a Dios, a nuestro Padre.
Expresó que podemos hacer oración en cualquier lado, en cualquier ambiente, pero que un lugar muy especial que invita a la oración es el templo, donde la oración tiene un carácter especial cuando los fieles hacen oración juntos.
Llamó a que los fieles vayan al templo a hacer oración, a rezar el rosario ahora que la familia se destruye tan fácilmente. Dijo que si se reza el rosario en familia la virgen se encargará de que la familia no se destruya.


Pero, dijo a los vecinos de la comunidad, su templo tendrá algo especialmente grande. Allí se va a celebrar la Eucaristía, lo más grande que tenemos los católicos.
Llamó también a la comunidad a poner atención a las Lecturas del Evangelio porque a través de ellas es Dios Nuestro Señor el que nos está hablando. Es la voz de Dios nuestro Padre.
Pidió a los fieles que cuando vayan al templo lleven sus preocupaciones, sus alegrías, le platiquen al Señor sobre su trabajo, sobre cómo van gastando su dinero y si lo gastan de manera consciente. Que le platiquen cómo van las cosas de su familia.


Luego les dejó 3 consejos a los presentes. Uno de ellos que se mantengan unidas las familias. Que es hermosa una familia en la que hay unión porque allí hay alegría, paz y ganas de trabajar. Otro consejo fue que los esposos se apoyen uno al otro. El otro consejo es que se quieran mucho.
Pero también les pidió que destierren el egoísmo en la comunidad; que piensen en los demás; que se apoyen unos a otros. “Lo que hace grande la vida de una persona es ayudar a otros en el hogar y más allá del hogar”, dijo el Sr. Obispo quien añadió: “hacer el bien a otros es lo que le da valor a nuestra vida”. En ese marco se refirió al Segundo Mandamiento.


Reiteró con su llamado a que el templo ese día consagrado sea el corazón de La Calera.
Después de la homilía continuó el ritual de consagración con la Letanía de los Santos y después de la Letanía el Sr. Obispo rezó la Oración de Consagración.


Un vez concluida la Oración de Consagración se procedió al momento de la inciensación. Para participar en esta parte del ritual invitó a varios miembros de la comunidad.
Primero llamó a dos niños para que colocaran incienso sobre el bracero. Luego pidió que dos jóvenes hicieran lo mismo al igual que dos parejas de matrimonios; también pidió que lo hiciera el diácono y el Sr. Cura Rodríguez Cázares y al Sr. Cura Melesio Alvarez.


A los niños participantes en el ritual les dijo que en ese momento pidieran a Dios lo que quieren para los niños de La Calera; a los jóvenes que pidieran lo que quieren para los jóvenes; a los matrimonios que pidieran lo que quieren para los matrimonios; al diácono y al Sr. Cura Alvarez que pidiera lo que quieren para los sacerdotes; al Sr. Cura Rodríguez Cázares que pidiera lo que quiere para los obispos.
El Sr. Obispo pidió por La Calera, por la parroquia, porque haya paz en el mundo, por los que sufren, por los enfermos, por los que tienen problemas, por los desempleados.


Con la inciensación concluyó el ritual de consagración y prosiguió la misa. En la parte final de la misma se refirió a San Antonio de Padua a quien ha sido dedicado el templo y quien es el santo patrono de esta comunidad.
Finalizada la misa el Sr. Obispo fue despedido con una prolongada ovación mientras el mariachi que solemnizó la misa tocaba la pieza “Dios nunca muere”.
La Calera es una muy pequeña comunidad enclavada al poniente del Valle de Los Reyes y enmarcada en el poniente por una pequeña cordillera. Está unos 4 kilómetros al poniente de Santa Clara, del municipio de Tocumbo.
Tiene una hermosa vista hacia todos lados, pero particularmente hacia el oriente. Hacia ese rumbo en primer lugar se tienen al frente la enorme alfombra verde esmeralda que forman los cañaverales del valle. Al fondo, del lado sur del valle, resaltan las chimeneas del ingenio azucarero Santa Clara.
Al fondo del valle, hacia el frente, resalta la ciudad de Los Reyes en el centro del cual brilla la cúpula del templo parroquial de Los Santos Reyes. Más al fondo se aprecia, imponente, el cerro de Tancítaro, el más alto de la entidad.
Por lo que toca al templo no es muy grande. Tiene 15 metros de frente por 32 metros de fondo, con muros de 11 metros de alto y torre con 17 metros de alto. Su construcción, casi en su totalidad, se llevó 2 años. En la obra se invirtieron un millón 224 mil 879 pesos, según un resumen de ingresos por donativos.
Aunque pequeño, el templo es hermoso, sobre todo en su interior. Destaca su decorado interior realizado por decoradores prestigiados traídos especialmente para ello desde el estado de Zacatecas.
Cabe destacar el hecho de que en esta obra se pone de manifiesto el espíritu emprendedor y ampliamente generoso de los habitantes de esta pequeña comunidad pero también el cumplimiento de la promesa de un niño de esta comunidad cuya generosidad le ha sido ampliamente recompensada por el Señor.
En ese sentido cabe destacar que el principal motor de la obra, sobre todo en el aspecto material, fue un hijo de esta comunidad, Jesús Abarca Andrade, quien desde niño, en el mismo lugar donde está el templo y en lo que era la antigua capilla, hizo la promesa ante Dios de construir un nuevo templo si tenía las posibilidades económicas de hacerlo.
Aquél entonces niño modesto de esta comunidad es ahora un hombre de bien, un próspero empresario que ha cumplido su promesa. Del millón 224 mil 879 pesos que costó la obra, aquél niño ahora hombre, Jesús Abarca Andrade, aportó 537 mil 599 pesos, según el informe que el día de la consagración se colocó en un lugar visible para información de la comunidad.
Pero además hubo otros muy generosos donativos individuales de los vecinos. Hubo muchos donativos individuales de casi 80 mil pesos para abajo. Esos donativos individuales suman 687 mil 280 pesos, sin contar la aportación de Jesús Abarca. Se trata de una elevada cantidad si se toma en cuenta que La Calera es una muy pequeña comunidad.
Entre los donativos destaca también por su simbolismo uno de 800 pesos hecho por un par de pequeños niños.
Quien dio muestras de poca generosidad y de poca disposición de apoyo para esta comunidad fue el presidente municipal de Tocumbo, Jesús Magaña Espinoza “El Pequeño” quien, a pesar de las promesas de brindar toda su colaboración para la obra, finalmente sólo apoyó con la ridícula cantidad 600 pesos, cantidad equivalente al costo de una camionada de granzón. (ASR)

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