LA CALERA, Mpio. de Tocumbo.- El pasado
4 de este mes el Sr. Obispo Dn. Jesús
Sahagún de la Parra consagró
el nuevo y hermoso templo de esta pequeña
población perteneciente a la parroquia
del Sagrado Corazón de Jesús
cuya sede está en Santa Clara.
En la ceremonia de consagración el
Sr. Obispo estuvo acompañado por el
Sr. Cura Mario Alberto Rodríguez Cázares,
párroco de la parroquia del Sagrado
Corazón al que pertenece La Calera,
así como de sacerdotes invitados, entre
ellos el Sr. Cura Melesio Alvarez, de la parroquia
de Nuestra Sra. de la Asunción de Tingüindín.
El templo fue insuficiente para recibir a
los fieles de esta comunidad así como
a fieles que quisieron convivir con ellos
en ese día que sin duda será
para La Calera un día histórico
y un acontecimiento de consagración
que probablemente muchos de los asistentes
no tendrán oportunidad de volver a
ver.
La misa de consagración se efectuó
poco después del mediodía. El
ritual inició en la puerta de entrada
del templo donde el encargado de la obra entregó
las llaves al Sr. Obispo quien a su vez la
entregó al Sr. Cura Mario Alberto Rodríguez
Cázares en cuanto responsable de esta
comunidad y de este templo.
Antes de entregar la llave al Sr. Cura, el
Sr. Obispo Sahagún de la Parra dio
un breve mensaje a la comunidad que hasta
ese momento permanecía en el exterior
del templo.
Después el Sr. Cura abrió las
puertas e inició la procesión
de entrada, encabezada por los concelebrantes,
un mariachi que solemnizó, quienes
participaron en algunas partes del ritual
de consagración y la comunidad en general.
Una vez en el interior se procedió
a realizar algunos de los signos más
importantes de la consagración, con
el acompañamiento de música
de mariachi. El rito lo inició el Sr.
Obispo con la bendición del agua misma
con la que luego procedió a la aspersión
entre los fieles y los muros del templo.
Siguió la introducción solemne
de la Biblia desde la entrada del templo,
lo cual estuvo a cargo de Jesús Abarca
Andrade y Sra. quienes le entregaron al Sr.
Obispo quien a su vez la entregó al
Sr. Cura y éste al diácono Oscar
Jaime García Martínez quien
leyó el Evangelio.
A las Lecturas siguió la homilía
durante la que el Sr. Obispo Sahagún
de la Parra dijo a la comunidad que el templo
es la casa de Dios pero también la
de los fieles. “El templo es la casa
de nuestro Padre Dios y de nosotros que somos
sus hijos, de nosotros hermanos por el bautismo”,
precisó.
Dijo a los fieles de esta comunidad que el
templo está llamado a ser el corazón
de su pueblo, el sitio al que irán
a rezar, a hacer oración, a hablarle
a Dios, a nuestro Padre.
Expresó que podemos hacer oración
en cualquier lado, en cualquier ambiente,
pero que un lugar muy especial que invita
a la oración es el templo, donde la
oración tiene un carácter especial
cuando los fieles hacen oración juntos.
Llamó a que los fieles vayan al templo
a hacer oración, a rezar el rosario
ahora que la familia se destruye tan fácilmente.
Dijo que si se reza el rosario en familia
la virgen se encargará de que la familia
no se destruya.
Pero, dijo a los vecinos de la comunidad,
su templo tendrá algo especialmente
grande. Allí se va a celebrar la Eucaristía,
lo más grande que tenemos los católicos.
Llamó también a la comunidad
a poner atención a las Lecturas del
Evangelio porque a través de ellas
es Dios Nuestro Señor el que nos está
hablando. Es la voz de Dios nuestro Padre.
Pidió a los fieles que cuando vayan
al templo lleven sus preocupaciones, sus alegrías,
le platiquen al Señor sobre su trabajo,
sobre cómo van gastando su dinero y
si lo gastan de manera consciente. Que le
platiquen cómo van las cosas de su
familia.
Luego les dejó 3 consejos a los presentes.
Uno de ellos que se mantengan unidas las familias.
Que es hermosa una familia en la que hay unión
porque allí hay alegría, paz
y ganas de trabajar. Otro consejo fue que
los esposos se apoyen uno al otro. El otro
consejo es que se quieran mucho.
Pero también les pidió que destierren
el egoísmo en la comunidad; que piensen
en los demás; que se apoyen unos a
otros. “Lo que hace grande la vida de
una persona es ayudar a otros en el hogar
y más allá del hogar”,
dijo el Sr. Obispo quien añadió:
“hacer el bien a otros es lo que le
da valor a nuestra vida”. En ese marco
se refirió al Segundo Mandamiento.
Reiteró con su llamado a que
el templo ese día consagrado sea el
corazón de La Calera.
Después de la homilía continuó
el ritual de consagración con la Letanía
de los Santos y después de la Letanía
el Sr. Obispo rezó la Oración
de Consagración.
Un vez concluida la Oración de Consagración
se procedió al momento de la inciensación.
Para participar en esta parte del ritual invitó
a varios miembros de la comunidad.
Primero llamó a dos niños para
que colocaran incienso sobre el bracero. Luego
pidió que dos jóvenes hicieran
lo mismo al igual que dos parejas de matrimonios;
también pidió que lo hiciera
el diácono y el Sr. Cura Rodríguez
Cázares y al Sr. Cura Melesio Alvarez.
A los niños participantes en el ritual
les dijo que en ese momento pidieran a Dios
lo que quieren para los niños de La
Calera; a los jóvenes que pidieran
lo que quieren para los jóvenes; a
los matrimonios que pidieran lo que quieren
para los matrimonios; al diácono y
al Sr. Cura Alvarez que pidiera lo que quieren
para los sacerdotes; al Sr. Cura Rodríguez
Cázares que pidiera lo que quiere para
los obispos.
El Sr. Obispo pidió por La Calera,
por la parroquia, porque haya paz en el mundo,
por los que sufren, por los enfermos, por
los que tienen problemas, por los desempleados.
Con la inciensación concluyó
el ritual de consagración y prosiguió
la misa. En la parte final de la misma se
refirió a San Antonio de Padua a quien
ha sido dedicado el templo y quien es el santo
patrono de esta comunidad.
Finalizada la misa el Sr. Obispo fue despedido
con una prolongada ovación mientras
el mariachi que solemnizó la misa tocaba
la pieza “Dios nunca muere”.
La Calera es una muy pequeña comunidad
enclavada al poniente del Valle de Los Reyes
y enmarcada en el poniente por una pequeña
cordillera. Está unos 4 kilómetros
al poniente de Santa Clara, del municipio
de Tocumbo.
Tiene una hermosa vista hacia todos lados,
pero particularmente hacia el oriente. Hacia
ese rumbo en primer lugar se tienen al frente
la enorme alfombra verde esmeralda que forman
los cañaverales del valle. Al fondo,
del lado sur del valle, resaltan las chimeneas
del ingenio azucarero Santa Clara.
Al fondo del valle, hacia el frente, resalta
la ciudad de Los Reyes en el centro del cual
brilla la cúpula del templo parroquial
de Los Santos Reyes. Más al fondo se
aprecia, imponente, el cerro de Tancítaro,
el más alto de la entidad.
Por lo que toca al templo no es muy grande.
Tiene 15 metros de frente por 32 metros de
fondo, con muros de 11 metros de alto y torre
con 17 metros de alto. Su construcción,
casi en su totalidad, se llevó 2 años.
En la obra se invirtieron un millón
224 mil 879 pesos, según un resumen
de ingresos por donativos.
Aunque pequeño, el templo es hermoso,
sobre todo en su interior. Destaca su decorado
interior realizado por decoradores prestigiados
traídos especialmente para ello desde
el estado de Zacatecas.
Cabe destacar el hecho de que en esta obra
se pone de manifiesto el espíritu emprendedor
y ampliamente generoso de los habitantes de
esta pequeña comunidad pero también
el cumplimiento de la promesa de un niño
de esta comunidad cuya generosidad le ha sido
ampliamente recompensada por el Señor.
En ese sentido cabe destacar que el principal
motor de la obra, sobre todo en el aspecto
material, fue un hijo de esta comunidad, Jesús
Abarca Andrade, quien desde niño, en
el mismo lugar donde está el templo
y en lo que era la antigua capilla, hizo la
promesa ante Dios de construir un nuevo templo
si tenía las posibilidades económicas
de hacerlo.
Aquél entonces niño modesto
de esta comunidad es ahora un hombre de bien,
un próspero empresario que ha cumplido
su promesa. Del millón 224 mil 879
pesos que costó la obra, aquél
niño ahora hombre, Jesús Abarca
Andrade, aportó 537 mil 599 pesos,
según el informe que el día
de la consagración se colocó
en un lugar visible para información
de la comunidad.
Pero además hubo otros muy generosos
donativos individuales de los vecinos. Hubo
muchos donativos individuales de casi 80 mil
pesos para abajo. Esos donativos individuales
suman 687 mil 280 pesos, sin contar la aportación
de Jesús Abarca. Se trata de una elevada
cantidad si se toma en cuenta que La Calera
es una muy pequeña comunidad.
Entre los donativos destaca también
por su simbolismo uno de 800 pesos hecho por
un par de pequeños niños.
Quien dio muestras de poca generosidad y de
poca disposición de apoyo para esta
comunidad fue el presidente municipal de Tocumbo,
Jesús Magaña Espinoza “El
Pequeño” quien, a pesar de las
promesas de brindar toda su colaboración
para la obra, finalmente sólo apoyó
con la ridícula cantidad 600 pesos,
cantidad equivalente al costo de una camionada
de granzón. (ASR)