Zitácuaro, Mich.- Aunque “no
es una situación alarmante”,
el director de la Reserva de la Biosfera Mariposa
Monarca (RBMM), Concepción Miguel Martínez,
aseguró que hay daños por plagas
del gusano descortezador y de muérdago
en una extensión cercana a las 2 mil
hectáreas de la zona núcleo,
que afecta los bosques de oyamel y pino de
los santuarios de la Monarca.
Precisó que en los bosques de la Reserva
como en los de todo México “hay
presencia cotidiana de ciertas especies de
plantas como de insectos, que se pueden extender
en temporadas de sequía o bajas temperaturas
y su población se puede convertir en
riesgo para las condiciones sanitarias de
los bosques”.
Cuando hay reproducción masiva de especies
de insectos o de plantas es cuando afirmamos
que hay plagas. Sin embargo, la presencia
es constante en los bosques de la Monarca,
remarcó.
Miguel Martínez explicó que
las especies que llegan a causar daños
son el descortezador, el que afecta a los
pinos y al oyamel, así como el muérdago,
que tiene una distribución en varias
especies forestales y contribuyen a secar
o a introducir al árbol una condición
de estrés, que finalmente ocasiona
su muerte.
En entrevista puntualizó que hay infestaciones
por altas sequías en partes elevadas,
las que se encuentran a más de 3 mil
metros de altitud. “Se van formando
manchones, que si no se controlan se extienden
hasta 10 ó 20 árboles y con
el paso del tiempo representan un peligro
para la salud forestal de ciertos predios”.
Diagnóstico fitosanitario
Sobre las acciones que llevan a cabo las dependencias
involucradas en la cuestión silvícola,
Concepción Miguel Martínez puntualizó
que la Conafor y la Universidad de Chapingo
llevaron a cabo un diagnóstico en la
zona núcleo la Reserva de la Biosfera
Mariposa Monarca y ya están listos
los resultados.
Indicó que se localizaron mil 964 hectáreas
dañadas por dendructonus (descortezador)
y muérdago. La mayoría de estas
especies habitan en zona núcleo y de
amortiguamiento, situación que se está
atendiendo porque a largo plazo la salud de
los bosques depende del control de los insectos.
Una línea de atención, dijo,
es el seguimiento que se le da a las solicitudes
de los dueños de predios. Durante 2006
se liberó una solicitud para el ejido
de Santa Ana, Cerro Prieto, Los Remedios y
Jesús de Nazareno, en donde se autorizó
el derribo de 3 mil metros cúbicos,
mismos que se extrajeron de la zona núcleo,
a fin de garantizar que los árboles
infestados no representaran daños al
arbolado sano de la región.
Ante cuestionamiento, estableció que
“no hay una labor preventiva, porque
la reproducción masiva depende de condiciones
externas, tales como una sequía prolongada,
los rayos que caen sobre los árboles
y que los deja débiles y eso ocasiona
el surgimiento y ataque de plagas a los árboles.
Dijo que cuando se detecta un árbol
plagado hay que reportarlo de inmediato a
la Semarnat, quien notifica a los propietarios
y emprender labores de saneamiento, tales
como derribo o monitoreo o aplicar algún
tipo de tratamiento, a fin de que los insectos
no ataquen y se propague la plaga.
Reconoció que la zona núcleo
es donde hay mayor presencia de las plagas,
debido a que con la ampliación el decreto
se prohíbe efectuar actividades forestales
y en ocasiones también hay desinterés
de los ejidatarios por reportar la presencia
de enfermedades forestales, porque saben que
aún cuando avisan no se les autoriza
el aprovechamiento directo, solamente tareas
de saneamiento o vigilancia.
En 2006, se trabajó de manera conjunta
y en los lugares donde hubo plagas se autorizó
el derribo, generando con ello un ingreso
adicional, con la ventaja de que en la actual
temporada, al extraer un árbol, se
favorece la regeneración natural.
Necesaria, constante
vigilancia
Afirmó que en la zona
de amortiguamiento es menor la expansión
de plagas, porque ahí sí se permite
el aprovechamiento forestal y los mismos propietarios
reportan la presencia de plagas a la Semarnat
y ante esto se llevan a cabo actividades de
saneamiento.
Cuestionado sobre los recursos para atender
el bosque, afirmó que la Comisión
Nacional Forestal “tiene recursos”
y estos se otorgan con base en las convocatorias
que se emiten periódicamente, a fin de
que los ejidatarios puedan gestionar recursos
para las actividades de saneamiento.
La intención es mantener una coordinación
estrecha con los ejidos y poder tener bajo control
estas poblaciones de insectos. Afirmó
que no hay un monto específico de recursos
para estas labores, porque el ejidatario lo
hace de manera voluntaria y gestiona el recurso
por 60 ó 70 mil pesos para actividades
de vigilancia.
Aclaró que “todas las labores forestales
que se autorizan están ligadas con un
número especial de condicionantes, es
decir, al aprobar derribo de árboles
se tienen que realizar plantaciones de renuevo
y vigilancia”.
Remarcó que durante la actual temporada
de fríos disminuye la reproducción
de los insectos y plagas, que suelen incrementarse
en época de incendios o estiaje, pero
en lluvias disminuye la presencia, no obstante
hay que tener control y vigilancia durante las
temporadas de mayor riesgo, puntualizó.
Que hay mil 964 hectáreas plagadas en
la zona núcleo. En total son 56 mil hectáreas
las que conforman la Reserva de la Biosfera
Mariposa Monarca.
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