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Plagas amenazan bosques de la Monarca
Patricia Gómez Ramírez

Zitácuaro, Mich.- Aunque “no es una situación alarmante”, el director de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM), Concepción Miguel Martínez, aseguró que hay daños por plagas del gusano descortezador y de muérdago en una extensión cercana a las 2 mil hectáreas de la zona núcleo, que afecta los bosques de oyamel y pino de los santuarios de la Monarca.
Precisó que en los bosques de la Reserva como en los de todo México “hay presencia cotidiana de ciertas especies de plantas como de insectos, que se pueden extender en temporadas de sequía o bajas temperaturas y su población se puede convertir en riesgo para las condiciones sanitarias de los bosques”.


Cuando hay reproducción masiva de especies de insectos o de plantas es cuando afirmamos que hay plagas. Sin embargo, la presencia es constante en los bosques de la Monarca, remarcó.
Miguel Martínez explicó que las especies que llegan a causar daños son el descortezador, el que afecta a los pinos y al oyamel, así como el muérdago, que tiene una distribución en varias especies forestales y contribuyen a secar o a introducir al árbol una condición de estrés, que finalmente ocasiona su muerte.


En entrevista puntualizó que hay infestaciones por altas sequías en partes elevadas, las que se encuentran a más de 3 mil metros de altitud. “Se van formando manchones, que si no se controlan se extienden hasta 10 ó 20 árboles y con el paso del tiempo representan un peligro para la salud forestal de ciertos predios”.

Diagnóstico fitosanitario
Sobre las acciones que llevan a cabo las dependencias involucradas en la cuestión silvícola, Concepción Miguel Martínez puntualizó que la Conafor y la Universidad de Chapingo llevaron a cabo un diagnóstico en la zona núcleo la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca y ya están listos los resultados.
Indicó que se localizaron mil 964 hectáreas dañadas por dendructonus (descortezador) y muérdago. La mayoría de estas especies habitan en zona núcleo y de amortiguamiento, situación que se está atendiendo porque a largo plazo la salud de los bosques depende del control de los insectos.
Una línea de atención, dijo, es el seguimiento que se le da a las solicitudes de los dueños de predios. Durante 2006 se liberó una solicitud para el ejido de Santa Ana, Cerro Prieto, Los Remedios y Jesús de Nazareno, en donde se autorizó el derribo de 3 mil metros cúbicos, mismos que se extrajeron de la zona núcleo, a fin de garantizar que los árboles infestados no representaran daños al arbolado sano de la región.


Ante cuestionamiento, estableció que “no hay una labor preventiva, porque la reproducción masiva depende de condiciones externas, tales como una sequía prolongada, los rayos que caen sobre los árboles y que los deja débiles y eso ocasiona el surgimiento y ataque de plagas a los árboles.
Dijo que cuando se detecta un árbol plagado hay que reportarlo de inmediato a la Semarnat, quien notifica a los propietarios y emprender labores de saneamiento, tales como derribo o monitoreo o aplicar algún tipo de tratamiento, a fin de que los insectos no ataquen y se propague la plaga.
Reconoció que la zona núcleo es donde hay mayor presencia de las plagas, debido a que con la ampliación el decreto se prohíbe efectuar actividades forestales y en ocasiones también hay desinterés de los ejidatarios por reportar la presencia de enfermedades forestales, porque saben que aún cuando avisan no se les autoriza el aprovechamiento directo, solamente tareas de saneamiento o vigilancia.
En 2006, se trabajó de manera conjunta y en los lugares donde hubo plagas se autorizó el derribo, generando con ello un ingreso adicional, con la ventaja de que en la actual temporada, al extraer un árbol, se favorece la regeneración natural.

 

Necesaria, constante vigilancia

Afirmó que en la zona de amortiguamiento es menor la expansión de plagas, porque ahí sí se permite el aprovechamiento forestal y los mismos propietarios reportan la presencia de plagas a la Semarnat y ante esto se llevan a cabo actividades de saneamiento.
Cuestionado sobre los recursos para atender el bosque, afirmó que la Comisión Nacional Forestal “tiene recursos” y estos se otorgan con base en las convocatorias que se emiten periódicamente, a fin de que los ejidatarios puedan gestionar recursos para las actividades de saneamiento.
La intención es mantener una coordinación estrecha con los ejidos y poder tener bajo control estas poblaciones de insectos. Afirmó que no hay un monto específico de recursos para estas labores, porque el ejidatario lo hace de manera voluntaria y gestiona el recurso por 60 ó 70 mil pesos para actividades de vigilancia.
Aclaró que “todas las labores forestales que se autorizan están ligadas con un número especial de condicionantes, es decir, al aprobar derribo de árboles se tienen que realizar plantaciones de renuevo y vigilancia”.
Remarcó que durante la actual temporada de fríos disminuye la reproducción de los insectos y plagas, que suelen incrementarse en época de incendios o estiaje, pero en lluvias disminuye la presencia, no obstante hay que tener control y vigilancia durante las temporadas de mayor riesgo, puntualizó.
Que hay mil 964 hectáreas plagadas en la zona núcleo. En total son 56 mil hectáreas las que conforman la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca.

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