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En la actualidad, el problema de salud pública más importante en México es la obesidad. Para muchas personas el tema de la obesidad no tiene ninguna relación con la economía; sin embargo, la correlación entre ambas es más fuerte de lo que se piensa. Cabe mencionar que a la fecha no se cuenta con algún estudio fiable del impacto monetario de la obesidad y el sobrepeso en la economía, lo que sí se puede determinar son sus efectos indirectos. Por principio de cuentas, la obesidad ya constituye un rasgo característico de la fisiología del mexicano, razón más que significativa para determinar el sentido de las políticas públicas en materia de salud, establecer patrones de consumo relativamente nuevos para la sociedad mexicana, como los alimentos chatarra y los restaurantes de comida rápida, y consolidar ciertos sectores de la actividad económica producto de nuestro sedentario estilo de vida, al preferir por ejemplo los videojuegos, la computadora y la televisión sobre las actividades deportivas y de esparcimiento al aire libre. La consecuencia lógica de la obesidad y el sobrepeso de la fuerza laboral en la actividad económica es el sensible costo que representa a los empresarios los altos índices de ausentismo, la menor productividad y el incremento en las primas de los seguros en los que incurren. Se calcula que en México existen más de siete millones de personas con padecimientos de diabetes a causa de la obesidad. Para el gobierno la inversión en programas de medicina preventiva resulta mucho más redituable que distraer recursos públicos para la atención de enfermedades crónicodegenerativas. En otras palabras, el problema de la obesidad se traduce en la reasignación de recursos públicos que podrían emplearse en otros sectores para atender enfermedades derivadas de este mal como la propia diabetes, la hipertensión y las cardiovasculares. Para dimensionar la magnitud del problema de la obesidad en México vale la pena mencionar algunas estadísticas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, INSP, en el país, siete de cada diez mexicanos adultos registran sobrepeso u obesidad, lo que representa que 70 por ciento de la población mayor de 18 años registra por lo menos un factor de riesgo cardiometabólico que pone en peligro su vida. Lo preocupante de esta tendencia es el incremento de la obesidad infantil. Según el INSP, 40 por ciento de la población escolar es obesa. Por si fuera poco, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 revela que entre 1999 y 2006 el crecimiento en el nivel de obesidad fue de 39.7 por ciento. El incremento de la obesidad infantil ha generado una serie de reacciones en los diversos sectores de la población que van desde el análisis de la contribución de los desayunos escolares al combate de la anemia y el sobrepeso, hasta la exigencia de prohibir la venta de productos chatarra en las tiendas de las escuelas o la revisión de los programas de educación física. Ante esta realidad, el INSP dio a conocer que consultó a un grupo de expertos británicos para conocer las acciones emprendidas en su país y adaptar algún programa exitoso que se adapte a nuestra realidad. Algunas de las acciones más destacadas del caso británico con incidencia en lo económico son la dotación de recursos presupuestales para mejorar la dieta de los estudiantes en la etapa de educación básica; la acotación de la publicidad en los medios de comunicación de productos con altos contenidos en grasa y bebidas azucaradas y, como proyecto futuro, la formulación de una ley que obligue a los empresarios a clasificar sus productos con etiquetas que asemejen a los colores de un semáforo según la cantidad de calorías que contengan —rojo, amarillo y verde para niveles de calorías altos, medios y bajos, respectivamente—. Por último, un caso extremo de la utilización de las políticas públicas para combatir la obesidad, y que desde luego no se sugiere, sólo se apunta, es una propuesta del ministerio de Salud de Finlandia. Aunque parezca chiste, la propuesta establece que las personas que rebasen el nivel considerado como normal del Índice de Masa Corporal pagarán un precio más elevado en medicinas, consultas médicas e intervenciones quirúrgicas. La medida se acompaña de una reducción del impuesto al valor agregado en las bicicletas. Según la ministra finlandesa, la medida busca premiar a los ciudadanos que se mantienen en buena forma. México no está para ese tipo de políticas pero sí para reflexionar en serio sobre una nueva cultura orientada a mejorar la calidad de la alimentación y el cuidado de la salud. Reflexionar sobre una nueva cultura orientada a mejorar la calidad de la alimentación y el cuidado de la salud. |
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