De la Redacción:
Avanzamos
 
 
 
El gobernador del Estado, Lázaro Cárdenas Batel, en el mensaje político de su V Informe de Gobierno, afirmó que “impulsamos una descentralización democrática con participación social que involucre a los ciudadanos en la toma de decisiones, ya que consideramos que la sola desconcentración de funciones no modifica ni remedia las inequidades. Tal esquema de descentralización ha generado relaciones horizontales y corresponsables con los ayuntamientos y las comunidades”.
Ese es el meollo del estribillo que ha venido utilizando el gobierno estatal: “Un gobierno diferente”. En la entrevista realizada por Arturo Sierra Reyes al secretario General de Gobierno, Enrique Bautista Villegas, publicada en estas páginas en los anteriores números (2,836 y 2,837), queda claro que una de las preocupaciones de este sexenio estatal ha sido lograr que las decisiones de gobierno correspondan a necesidades sentidas en la base de la sociedad, de tal suerte que se ha impulsado la planeación de la obra pública no sólo con presidentes municipales sino incluso con jefes de tenencia, encargados del orden, presidentes de bienes comunales, comités de vecinos y representantes de colonias… de forma que se empiece a pasar de un ejercicio vertical de poder, autoritario y paternalista, a otro más horizontal y por tanto más democrático y participativo.
Así, el gobierno democrático no sólo lo es porque resulta triunfador en el proceso electoral sino también porque obedece el mandato del pueblo al compartir con sus representantes el ejercicio del poder en la toma de decisiones.
Sobre todo fue patente que los diputados que hablaron durante la ceremonia --Alejandro Méndez López (PVEM), Reginaldo Sandoval Flores (PT), Benigno Quezada Naranjo (PAN), José Juan Marín González (PRI) y Uriel López Paredes (PRD)-- reconocieron la disposición negociadora del gobierno de Cárdenas Batel, en diversas iniciativas de ley, pero principalmente para la Reforma Electoral, que fue lograda por consenso y que contempla avances importantes como el voto de los migrantes michoacanos en el extranjero, el empate de los procesos locales con los federales a partir del 2009, una mayor fiscalización de las campañas políticas, reducción en los tiempos de campaña…
Se percibe un nuevo ambiente político en el Estado, pese a que se trata de un año electoral en el que seguramente habrá confrontación fuerte entre las distintas posiciones partidarias, pero lo fundamental es que este gobierno fue capaz de construir el andamiaje de la nueva estructura política estatal que privilegia la negociación y el diálogo sobre el uso de la fuerza y la violencia del Estado, aunque ello también provocó algunos problemas como los suscitados en el puerto de Lázaro Cárdenas con el sindicato minero o los relativos al combate a la tala ilegal de bosques.
No es despreciable el avance logrado en el combate al analfabetismo por el programa Alfa TV, que al comienzo del sexenio fue duramente cuestionado por el PRI y el PAN, y que pese a ello ha logrado disminuirlo del 13% al 8%. En cambio Michoacán sigue teniendo un importante rezago en educación, en buena medida por la pugna entre las fracciones del sindicato que han puesto sus intereses particulares por encima del desarrollo de la niñez y juventud michoacanos, ante la mirada atónita de la Secretaria de Educación del Estado.
Es verdad que 6 años no alcanzan para construir un paraíso, pero sí es evidente el avance que se ha logrado en la presente administración.

 

 

 

 

 

 
 
 
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